En las últimas semanas, las catástrofes naturales se han cebado con algunas de las zonas más pobres del planeta. Los terremotos de Haití y Chile, o las tormentas Wera, Undine y Xynthia que han barrido Europa demuestran la vulnerabilidad del hombre frente a las fuerzas de la naturaleza. Una vulnerabilidad que no sólo afecta a la vida sino también a los bienes materiales tanto personales como de empresas.Estos fenómenos afectan en especial a las grandes aseguradoras que se dedicana cubrir estos riesgos. Las pérdidas económicas mundiales ascendieron el año pasado a 269.000 millones de dólares y costaron 240.460 vidas humanas.
Cubriendo estos desastres y compensando económicamente a las víctimas hay una serie de reaseguradoras de peso (Lloyd´s, Swiss Re, Munich Re...) que ofrecen asegurar los riesgos a través de contratos de seguro. En algunos paises, como Inglaterra, las pólizas de las compañías privadas se encargan de dar cobertura total a este siniestro. En otros, las inundaciones o los terremotos, pueden no estar cubiertos y sólo estarían disponibles pagando una cantidad adicional al coste del seguro.
El caso de España es una cosa peculiar. No porque no se den este tipo de catástrofes sino porque cuenta desde 1941 con el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS). Es una institución única en el mundo, se ocupa de cubrir los riesgos extraordinarios. Terremotos, inundaciones (el suceso natural que más daño catastrófico produce en España), violencia callejera, atentados terroristas, tempestades... Es una especie de fondo de garantía financiera a través de un porcentaje que se aplica a las primas de los seguros privados.
En 2009 se tramitaron un total de 26.505 expedientes a través del CCS relacionados con inundaciones con un coste total de 167,4 millones de euros integramente a cargo del consorcio. Aunque la mayor parte de reclamaciones del año pasado se debieron a la tormenta Klaus que barrió el norte de la península con vientos de 140 km/h, unas 221.580 reclamaciones han sido atendidas por el CCS con un coste de 435,4 millones de euros.
Actualmente existen en España dos posibilidades para ser indemnizado tras una catástrofe, la primera es que el Gobierno declare la zona como Zona Catastrófica y esperar a que las ayudas comiencen a repartirse, lo cual suele demorarse por un tiempo. La segunda es tener contratado un seguro de daños sobre el bien en custión que podría verse afectado y que una vez ocurrida la catástrofe se reclame al Consorcio de Compensación de Seguros, el cual se hará cargo y pagará las indemnizaciones de su fondo propio por lo que las indemnizaciones se demoran mucho menos, el tiempo suficiente para realizar los trámites pertinentes.







